El enfoque psicojuridico busca integrar los elementos psicológicos y jurídicos para una mejor comprensión y toma de decisiones en la administración de justicia. En este marco, resulta fundamental analizar cómo conceptos psicológicos impactan y se vinculan con el derecho laboral, especialmente en situaciones de vulneración de derechos.
A continuación, se presentan tres conceptos clave: de derecho laboral y de psicología, con sus respectivas definiciones y una explicación de cómo se relacionan entre sí, pensados para una comprensión profunda en el ejercicio profesional.
Conceptos Fundamentales
Derecho Laboral y Valoración de Daños Psíquicos: El Derecho Laboral, en su vertiente de valoración de daños y secuelas psíquicas en accidentes o situaciones de trabajo, reconoce que
las repercusiones en la salud mental de un trabajador pueden tener implicaciones legales directas. Esto requiere una evaluación experta que conecte intrínsecamente lo psicológico con
lo jurídico para determinar responsabilidades y compensaciones.
Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT): El TEPT se configura como una reacción emocional intensa ante un suceso vivenciado como traumático, en el que el individuo se ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su vida o cualquier otra amenaza para su integridad física. Una experiencia traumática puede ser entendida como una discontinuidad
súbita y extrema en la vida de una persona, alterando sus procesos emocionales, cognitivos y volitivos, y provocando un quiebre fundamental en la experiencia que es difícil de integrar en la conciencia personal. Desde la psicología aplicada a lo juridico, el estrés postraumático es una de las consecuencias más frecuentes producto de la vulneración de derechos a partir del ejercicio de la violencia.
Autoestima: La autoestima es una fuerza vital que permite a los seres humanos apreciarse, valorarse, respetarse, protegerse y defender sus derechos. Implica la confianza en la capacidad de pensar y enfrentar desafíos diarios, en el derecho a triunfar y ser feliz, el sentimiento de ser valioso y digno de respeto, y la conciencia de tener derecho a resolver necesidades y carencias. Una autoestima saludable se manifiesta en la autoaceptación, el aprecio por las cualidades propias, el respeto por uno mismo y la capacidad de valorar y respetar a los demás. Por el contrario, una autoestima baja lleva a considerarse menos que los demás, a no cuidarse, a tener miedo de actuar u opinar, y a aceptar relaciones de inequidad y violencia. Desde la psicología, la autoestima patológica puede ser considerada un factor predisponente de victimización.
Interrelación y Relevancia Jurídica
La conexión entre el Derecho Laboral, el Estrés Postraumático y la Autoestima es profunda y de relevancia creciente en el ámbito jurídico. Cuando un individuo sufre un "accidente o situación de trabajo" que desencadena violencia o acoso, las secuelas psíquicas, como el Trastorno por Estrés Postraumático, pueden ser una consecuencia directa y significativa.
La exposición a un acontecimiento estresante y traumático en el entorno laboral (por ejemplo, acoso laboral —mobbing—, o violencia —violencia instrumental o violencia por acoso—) puede minar gravemente la autoestima del trabajador. Una autoestima baja puede incluso ser un factor que predisponga a la victimización en el entorno laboral, haciendo que el individuo sea más vulnerable a sufrir el tipo de situaciones que desencadenan un estrés postraumático.
Para el Derecho Laboral, la valoración de estos "daños y secuelas psíquicas" es crucial, ya que un trastorno como el TEPT puede interferir significativamente en el funcionamiento habitual de
la persona, afectando su capacidad laboral y su calidad de vida. Los niveles elevados de ansiedad que sufren las víctimas de maltrato, a menudo vinculados a la victimización, pueden requerir una intervención psicológica que, en el contexto laboral, buscará reparar el daño y facilitar la readaptación. La psicología es la ciencia que, en este escenario, aplica sus conocimientos para auxiliar al órgano juzgador en la toma de decisiones, por ejemplo, al valorar las características de la personalidad del demandado o las secuelas de las víctimas.
En definitiva, la interacción entre estos conceptos destaca la necesidad de una comprensión multidisciplinaria en el derecho laboral, donde los operadores jurídicos deben considerar los impactos psicológicos para asegurar una justicia equitativa y completa para las víctimas de situaciones laborales traumáticas.
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